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miércoles, agosto 09, 2017

8.- PERÚ

La ciudad de La Paz y el Machu Picchu  famoso por los fenómenos para normales que experimental los viajeros que lo visitan, no faltaron cuando el avión sobrevolaba el pico se produjo la sacudida tenebrosa de la nave, acompañadas por la música lastimosa de la hélices que entonaban el Cóndor Pasa mientras  por debajo los sobrepasaba la formación a escuadra de  las aves.



Por arriba el globo aerostático El Pampero, perdido cien  años antes en la ciudad de Buenos Aires surcaba el firmamento y en el canasto se lo vio a Romero y Newbery agitar sus sombreros en señal de respetuoso saludo a la nave argentina y como entonce perderse nuevamente rumbo al Este.

En Lima los esperaba una comitiva presidida por un descendiente del último virrey, vestido a la usanza de la época  con varios copas de pisco ya ingeridas, que no podía mantener la verticalidad, pero su curvatura favoreció las señas que hacía con una linterna para que puedan localizar la pista, sabido es la niebla permanente en la ciudad y lo aviones deben aterrizar por instrumentos, de los que carecía el DC 3.

Se hospedaron en el hotel Bolivar, no sin antes rendir su homenaje al general San Martin en la plaza de enfrente, se sacaron algunas fotos del coche de época que se encuentra en el hall y por ser un trino como si fueran una sola persona ocuparon la misma habitación.

Temprano por la mañana a la biblioteca fundada por San Martín, pidieron consultar el libro Cosmogonía 2009 de Boyajian, que los bibliotecarios festejaron alegremente por que al fin alguien solicitaba ese libro, que había entregado años antes el autor sin poder articular palabra por la emoción cuando a su ingreso le informaron quien había creado la biblioteca que festejó Galope  por no ser el único llorón.

Cebiche mediante transcurrió el almuerzo, previo al programa que se cumplió a la tarde en las catacumbas, debajo de la iglesia de los Franciscanos, que creían era otra iglesia tal se mencionaba que en ellas se reunían los primeros cristianos y sorpresa grande encontrarse con el cementerio de Lima, al que se arrojaban los muertos por una boca desde el centro de la nave después del oficio religioso, así caminaron entre los osarios bien completos sin articular palabra respetuosos del silencio a los muertos.

De allí al otro cementerio, el museo del oro, que son los restos de diablos, al decir del amigo Juan del autor, de que Lucifer tiene cuerpo de oro, algunos peruanos se quejaban del tesoro de oro que había desaparecido durante el gobierno del general San Martín, trasladado para un mejor resguardo por una nave inglesa, especializada en saqueos.



Los diablos de la troica se sentían como en casa, lamentaban la ausencia del fuego pero siempre algo debe faltar, recorrieron las principales Huacas de Lima, San Isidro y Miraflores, ahora los fantasmas eran quienes gozaban del encuentro con sus congéneres que  se podían distinguir por la agitada atmósfera de los abrazos, intentados en  recuerdo de su humanidad, ahora frustrados por imposibles .

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