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martes, septiembre 12, 2017

14. A WASHINGTON EN EL AIR FORCE ONE

No pudieron estrenar los sillones, su avión había partida para ser revisado y en su lugar el presidente de Estados Unidos le había enviado el suyo que tiene los colores de la bandera argentina que lamentaron sería utilizado en vuelo tan corto ahora con una unidad tan confortable, pero tuvieron  algunos inconvenientes porque todo estaba escrito en inglés idioma que ninguno sabía.

Pidieron al capitán ingresar por Nueva york para poder contemplar la estatua de la libertad desde el aire, monumento vinculado con el autor por ser Libertad el segundo nombre de Boyajian, imagen que le mandaron en forma inmediata por Whatapp.



En la última media hora de vuelo, cuatro cazas y dos bombarderos escoltaron en formación al Air Force One, ahora eran Charly, Blacky, y  Gallop, Three gods coming from the south, con los borceguíes   lustrados chaquetas de cada fuerza, que habían provisto en el avión a los fines de un indumentaria apropiada para el fasto.

Con cabeza descubierta, pelo bien corto a cargo del peluquero oficial de la nave, descendieron en la base Andrews de Washington, alfombra roja con formaciones militares a ambos lados representadas todas las unidades con sus respectivas banderas, fueron recibidos al  pie del avión por los comandantes de cada una de las cinco fuerzas, cien cañones con virola de oro de los Andes argentinos, dispararon sus salvas de bienvenida.

Al mirar hacia arriba vieron que estaban cubiertos con una atmósfera ligeramente mas oscura que el resto, era la corte celestial que gobierna urbe et orbi, que se habían trasladado  para auscultar a estos extrañas potencias provenientes desde el sur, sur que nunca había tenido un imperio en todo el hemisferio jamás.

No quedó paloma alguna en la ciudad, las que no huyeron murieron del susto, no queremos paloma en Washington se escucho decir a un sub oficial mayor del ejército en castellano, solo halcones, se las vamos a mandar al Papa, porque para lo único que sirven es para hacer popó y ya no vive Ruiz para limpiar.

Mientras, French y Berutti repartían escarapelas celestes y blancas entre la concurrencia y los Gomez vendían  pastelitos fritos en grasa en las latas del dulce de batata, con un calentador Bram Metal a Kerosene instalados al Oeste del Obelisco, sobre cuya pared habían adherido un póster armando pastelitos del principal periodistas de la radio Cadena 3 de Córdoba, creador del Rally de burros.



Transpuesta la alfombra, subieron al Cadillac descapotado de la presidencia Argentina que fuera enviado ex  profeso, parados en actitud de comandantes se dirigieron a la casa Blanca donde serían recibidos por el presidente, en un acto fallido porque había salido de urgencia con destino desconocido causa top secret.


Transportando el Cadillac al aeropuerto de Buenos Aires

Los presidentes hablan por el derecho o por el revés, con la presencia o ausencia, los importantes es saber interpretar el auténtico sentido, los periodistas sólo analizan el sentido directo y se explayan sobre ellos señalando contradicciones que le sirven a los analistas para decodificar los mensajes, señaló el conductor del automóvil desgranando sus conocimientos de ciencia política adquiridos en los muchos años de servir en la Casa Blanca.

Salieron como entraron de allí al hotel del correo, previo paso por el centro mundial de compras de Walmart donde Gallop se encargo de vender las dos docenas de limones, de doble cascara ideal para hacer budines, que le encargo la señora de Boyajian producidos por su árbol del fondo, aprovechando que se había abierto la importación de limones de Argentina.

Post data: no se agregaron las fotos de los Gomez por que no querían que tan arraigada familia pueda verse involucrados con la difusión mundial que sin lugar a dudas iban a tener por este ridículo cuento, sin embargo no dejaron de señalar que habían elaborado un proyecto para mejorar el ascensor del obelisco.

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